Un minúsculo relato

Y estando ahí de pie, no sé muy bien como, empecé a empequeñecer, primero me volví del tamaño de un paraguas, seguí disminuyendo y me hice del tamaño de un zapato, no había descanso en mi reducción volviéndome pequeño como un botón, luego como una pulga, más adelante como un óvulo, como una ameba, una célula, un espermatozoide, una bacteria menor, un gen, llegué a ser tan inmensamente pequeño que era imposible que nada ni nadie me
pisara porque no se me podía pisar, tan increíblemente minúsculo que para mi estar encima de un gen era como estar encima de Saturno, tan inconcebiblemente pequeño que ni si quiera había comida posible para alguien como yo, fue en esos momentos cuando pensaba que posiblemente terminaría muriendo, y no desapareciendo como pensé en algún momento, ya que sorprendentemente llevaba varias horas disminuyendo y siempre había posibilidad de reducirme más y más… y más, sino que temía morir de inanición.

Veo a la gente a mi alrededor igual, siendo esclava de los favores, aquel de ahí porque tiene trabajo gracias a un conocido al que él llama amigo, amigo que en estos momentos se dirige a donde esta él para pedirle su furgoneta “
No doy con la clave, llevo horas aquí meditando, pensando, buscando en las profundidades de mi materia gris para encontrar algo de inspiración, tratando que se me encienda la bombilla... quiero escribir algo, y algo que sea corto, muy corto, pero a la vez intenso, no exento de cierta irracionalidad pero que puedas darle vueltas a lo leído. ¿Por qué antes era tan sencillo? ¿Por qué antes escribía con pasmosa facilidad y ahora me cuesta tanto hacerlo? No puede ser tan difícil, tiene que ser sencillo, pero no encuentro la manera de escribir un “micro-micro” relato que me guste lo suficiente... Al fin y al cabo, antes era el Dios de la palabra y ahora tan sólo he quedado como el asesino de esta... ¡Espera! Creo que acabo de tener una idea...






















